El camino del Budismo!

El camino del Budismo!

There once lived a king and he said to his court sages, “I have a ring with one of the finest diamonds in the world and I want to hide a message under the stone which can be useful in times of despair. I will give this ring to my heirs and I want it to serve them faithfully. Come up with a message to be inscribed under the diamond. It must be short to fit on the ring.”

The sages knew how to write treatises but could not express themselves in one short sentence. They tried hard but couldn’t come up with anything. The king complained about the failure of his venture to a faithful old servant who raised him from infancy and was part of the family. And the old man said to him:

“I’m not a sage, I’m not educated, but I know of such a message. During my many years spent in the palace I met a lot of people. Once, I served a visiting mystic whom your father invited and he passed me this message. Just don’t read it, put it under the stone inside the ring and read it only when there’s no way out at all.”

The king listened to the old servant.

After some time, the enemies attacked the country and the king lost the war. He fled on his horse and enemies pursued him. He was alone, they were many. He drove to the end of the road. There was a big cliff before him, if he fell there – that would be the end. He could not go back, as the enemies were approaching. He already heard the clatter of their horses’ hooves. He had no way out. He was in complete despair.

Then he remembered the ring. He opened it and under the stone found an inscription of three words: “This too shall pass.”

After reading the message he felt that everything went quiet. Apparently, the pursuers got lost and proceeded in the wrong direction. Horses were no longer heard.

The king was filled with gratitude to the servant and the unknown mystic. Words were powerful. He closed the ring and hit the road. Again, he gathered his army and conquered back his state.

On the day when he returned to the palace, they arranged a lavish welcoming for him – a feast for the whole country. People loved their king. The king was happy and proud.

The old servant came up to him and softly said: “Even this moment will pass. Look at the message again.”

“Now I am the winner. People are celebrating my return, I’m not in despair.”

Hace tiempo vivió un Rey y les dijo a su corte de sabios. “Tengo un anillo con una diamante de los más finos y quiero esconder un mensaje bajo la piedra que pueda ser utilizado en tiempo de desesperación.  Les regalare este anillo a mis herederos y quiero que les sirva fielmente. Propongan  un mensaje para que sea inscrito bajo el diamante. Deberá ser corto que quepa en el anillo”.

Los Sabios sabían escribir tratados pero no podían expresarse en una frase pequeña. Intentaron hasta el cansancio pero no se les ocurrió nada. El Rey se quejo del fracaso de su aventura con un sirviente fiel que lo había criado desde la infancia y formaba parte de la familia. El viejo hombre le dijo: “ Yo no soy un sabio, no soy educado, pero sé que mensaje ponerle, Durante mi muchos años de servir en el palacio, eh conocido a muchas personas, en una coacción  serví a un Místico que tu padre invito y me paso este mensaje. Solo no lo leas.  Ponlo debajo del diamante del anillo pero solo léelo cuando no tengas ninguna salida.” 

El Rey escucho al viejo sirviente. Después de un tiempo los enemigos atacaron el Pais y el rey perdió  la guerra. Huyo en su Caballo y los enemigos lo seguían,  eran muchos y estaba solo. cabalgo hasta el final del camino, había un barranco  esto seria el final no podia regresarse, ya escuchaba el ruido de las pezuñas de los caballos de los enemigos cercas. No tenia salida alguna, estaba en completa desesperación.

Entonces Recuerda el anillo. Lo abre y debajo del diamante encuentra la inscripción de tres palabras: ”Eso también pasara”. Después de leer el mensaje todo se torno silencio. Aparentemente los enemigos que lo seguían se perdieron y se fueron en la dirección equivocada. Ya no escuchaba los caballos.

El Rey estaba lleno de agradecimiento hacia el sirviente y el Místico desconocido. Cerro el anillo y comenzó el camino de regreso. Volvió a reunir su ejercito y re-conquisto su estado.

En el día de su regreso al palacio organizaron una lujosa bienvenida. Un banquete para todo el Pais. La gente ama a su Rey. Estaba Feliz y orgulloso.

El viejo sirviente se le acerco y le murmuro suave. “Hasta este momento pasara. Mira el mensaje de nuevo.”

“Ahora soy un triunfador. Gente celebra mi regreso. No estoy desesperado”

“Escucha al viejo sirviente, le respondió, “funciona  no solo en tiempos malos, también en los buenos” El Rey abrió su anillo y leyó: “Esto también pasara”.

De nuevo sintió aquel silencio profundo aunque estuviese en medio de una ruidosa multitud de gente bailando. Los sentimientos de orgullo y derecho desaparecieron. Entendió el mensaje , era un hombre sabio.

El viejo sirviente dijo: “Recuerdas todo lo que paso a ti? nada es permanente, Ningún sentimiento se queda, así como la noche cambia el día. Momentos de placer y desespero se reemplazan uno al otro, aceptalos como la naturaleza de las cosas, parte de la vida.”

No te tomes la vida tan enserio. siempre toma el centro, si puedes reír, llorar, gritar y estar silencio todo en un solo día. Eso es un día completo. Recuerdo personas construyeron todo lo que vemos ahorita. Siempre hay la posibilidad del que hagas algo  quizás NO “estupendo” en el sentido humano pero todo se suma a la contribución el hombre a echo a la sociedad.

Siempre sé amable con los demás, trata a los demás como te tratarías a ti mismo. Trata una mujer como tratarla a tu madre. trata las personas mayores como si trataras a tus maestros. quizás crees que sean anticuados en sus pensamientos pero te sorprenderás por la sabiduría que puedes obtener al escucharlos. Siempre respeta a todos ya que dios hizo a todos iguales. y finalmente sé amable y acogedor con todos los seres humanos.

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